sábado, 21 de mayo de 2011

Isaac Asimov

Hará cosa de un año que le conocí. Había oído hablar de él como el padre de las tres leyes de la robótica, pero poco más. No se cómo pasó, que una tarde, en un impulso súbito, decidí comprar “Yo, robot” y desde ese día he tenido la necesidad de seguir leyendo todo lo que ha escrito y conocer más sobre él.

Se trata de Isaac Asimov, bioquímico de profesión, pero ante todo persona universal. Un hombre que tiene cuatro grandes pilares temáticos que podemos ver representados en la foto que encabeza el artículo: las máquinas pensantes o robots, la química y las ciencias, la Historia y la conquista espacial.

Sus relatos y novelas sobre robots, dónde plantea problemas éticos que nos pueden y que ya nos suscita una sociedad en la que cada vez predominan más y más las máquinas. En algunos podemos ver al primer robot político, al primer robot que miente a pesar de estar gobernado por las tres leyes o a robots que se equivocan intencionadamente para poder ayudar a la Humanidad.

En sus obras de divulgación científica tenemos una fundamental: “Breve historia de la Química” donde Asimov nos narra de forma divertida y amena toda la evolución de esta ciencia, los problemas a los que se ha tenido que enfrentar a lo largo de la Historia e infinidad de curiosidades. Otras obras que podemos destacar de este género son “Cien preguntas básicas sobre la ciencia” o “Momentos estelares de la ciencia”.

El tercer pilar de Asimov es la Historia Universal. Un repaso completo por todas las civilizaciones que han habitado el planeta, desde los primeros pueblos mesopotámicos hasta la Primera Guerra Mundial, pasando por Roma, la Edad Media, Inglaterra y Estados Unidos. Unos libros cargados de un alto contenido informativo, del corte de los de divulgación científica, con los que aprender historia se hace fácil y a la par entretenido.

Y el último bloque es la conquista espacial y las sociedades futuras. Aquí cabe destacar la saga de la “Fundación”: el ser humano se ha expandido ya por la Galaxia ocupando 25 millones de planetas gobernados por un Imperio cuya capital es Trántor, un planeta donde la única superficie exterior son los jardines del Palacio Imperial. A pesar de los 12 milenios de relativa estabilidad del Imperio en la Galaxia, un matemático (alter ego de Isaac Asimov en mi opinión) llamado Hari Seldon, predice mediante ecuaciones matemáticas la caída del Imperio y un periodo de barbarie que se prolongará durante 30 milenios y que podrá ser acortado si se establecen dos Fundaciones en los extremos de la Galaxia que permitirán salvaguardar los conocimientos acumulados por la raza humana. Más adelante vemos la evolución que sufre esta Fundación, los problemas políticos y sociales a los que se tendrá que ir enfrentando y el posterior encuentro con la Segunda Fundación. Una saga que nunca envejece, cargada de enseñanzas y problemas éticos que están a la orden del día.

Asimov, un hombre adelantado a su tiempo, una de esas personas que no merecen morir nunca, porque son de esas voces que siempre tienen algo importante que decir, pero cuya obra siempre será inmortal.

Timber

1 comentario:

Andrés Guaranelli dijo...

Cada vez ando con más ganas de leer algo de Asimov. Sin duda el próximo libro que compre será de este autor.