viernes, 14 de enero de 2011

Historia de una presentación: El cementerio de los reflejos



Hace unas semanas tuvo lugar la presentación de El cementerio de los reflejos de Silvia Ibáñez en Madrid. Es el primer libro que le publican y fue su primera presentación y quisimos que tanto ella como Rafa González, el presentador, nos contasen su experiencia. Estamos tratando de convencer a uno de los asistentes para que nos cuente él también cómo lo vio.

Silvia Ibáñez
Pues lo viví en un primer momento con nervios, ya que nunca sabes a lo que te vas a enfrentar, ni qué preguntas te van a hacer o por donde te va a salir la gente, pero cuando Rafael empezó a hablar del libro y después me pasó la palabra me calmé bastante, fue agradable y tranquilo, con algún momento no demasiado cómodo pero tampoco para echarte a correr. Además fue largo, estuvimos casi una hora hablando del libro y quieras que no, cuando te vas metiendo en materia los nervios se van calmando y la cosa va mejor, por mi parte, fue una experiencia agradable porque por un lado estuvo tranquilo y por otro lado las preguntas que no te esperas, te despiertan y puedes ir más preparado para la siguiente presentación y puedes tener más idea de a lo que te vas a enfrentar y por lo tanto ir más preparado. La experiencia, en general fue buena y agradable.


Rafa González

Ejercer de anfitrión para un evento de las características de una presentación literaria siempre me ha parecido harto complicado. Cumplir con esa función requiere, en mi opinión, de ciertas dosis de oratoria, desparpajo y agilidad verbal con las cuales no me he considerado nunca dotado.

Y sin embargo, Silvia Ibáñez tuvo la ocurrencia de pedir mi colaboración para el acto que había organizado, en una de las sucursales madrileñas de la Casa del Libro. ¿Qué podía hacer? Después de publicar mi novela habíamos hecho amistad, entrecruzando correos en los cuales comentamos los avatares de nuestras respectivas obras, y poco antes había accedido a ser entrevistada para mi blog. Pero apenas sabía nada de su libro. Por una parte dudaba de mi capacidad para enfrentar el reto de un público desconocido, y por la otra temía dejar a una “compañera de profesión” en la estacada.

Así que acepté el reto.

El día de la presentación acudí con un somero guión en el bolsillo, fruto de la sinopsis enviada por Silvia y los datos recabados en reseñas de internet. No era gran cosa, pero suficiente para comentar los aspectos que me parecían imprescindibles. Eso sí, llegué agotado porque mi exceso de confianza me hizo equivocarme de lugar y me tocó correr...

Yo sabía que la presentación se había anunciado en varios foros, despertando aparentemente el interés de algunas personas, así que esperaba una audiencia en torno a la docena. Los responsables de la Casa del Libro habían sido aún más optimistas, y dispusieron entre veinte o treinta sillas. En cambio, a la hora prevista, y tras saludarnos cara a cara por primera vez, Silvia y yo nos sentamos ante un publico compuesto por cuatro personas. Sobra decir que todos eran amigos, en vista de lo cual decidí cambiar mi intervención (con la venia de la autora) y convertir el discurso de presentación en una serie de preguntas que le permitieran explayarse.

En la complicidad de ese íntimo coloquio desgranamos los aspectos más relevantes de la novela: personajes, trama, influencias... sin olvidar esos lugares de Zaragoza que han inspirado y dado verismo al conjunto. Por mi parte, una vez salvado el miedo inicial creo que conseguí mantener el tipo dentro de un ambiente bastante distendido y ameno.

Al menos, hasta la aparición del único espectador ajeno a los círculos de amistades. Para mi sorpresa, lo que parecía un éxito al atraer a uno de los clientes de la tienda se tornó en fracaso: nos abordó con preguntas capciosas, cuyo doble sentido fue resultando patente a medida que se desarrollaba la conversación, acompañadas de una serie de críticas al texto “recién hojeado” que, más que constructivas, sonaban a puro desdén por el autor novato y el trabajo de la editorial minoritaria.

Por suerte logramos capear el temporal sin mayores daños y el resultado general, en su modestia, no dejó de ser una buena experiencia. Yo volvería a aceptar una propuesta similar, desde luego, aunque no sabría decir si se pasa peor en la silla del autor o en la del anfitrión.

7 comentarios:

Igor dijo...

Qué duro.
Esto de escribir se está poniendo más duro cada vez.
Ya vendrán mejores tiempos.

jumareva dijo...

Vamos a ver Rafael. Resulta que yo fui el único asistente a la presentación que era ajeno a los círculos de amistades, como dices. Y para más INRI ayer había puesto un comentario más bien elogioso –creo- sobre ti con motivo de la entrevista del foro. Lo que es la vida. Es la primera vez que he entrado en el blog, ya que hasta ahora sólo veía hilos, y te puedes figurar la cara que se me ha quedado cuando he leído tu intervención. Si fuera un dibujo animado, la mandíbula se me hubiera estirado hasta el suelo.

Disiento profundísimamente y hasta con un cierto pesar, de lo que calificas como preguntas capciosas, y críticas que sonaban a puro desdén por el autor y el trabajo de la editorial (¡toma ya!).

Entiendo que todo está grabado, ya que uno (o dos) de los asistentes usaron aparato de vídeo todo el rato. Así que es verificable. Pero vaya, que no se trata de pedir pruebas periciales ni nada parecido. Quede claro que no quiero polemizar con este post. Quiero pensar que es un malentendido, y tan amigos. Espero.

Cuando llegué a Casa del Libro, a la hora en punto, sólo estaban cuatro personas de público, y Silvia y tú tras la mesa. Así que para dar tiempo a que acudieran más, me acerqué a la caja, donde estaban los ejemplares, y aproveché a hojear la novela con cierto detenimiento. Tenía -y aún tengo- mucho interés en ella. Había leído en la web el resumen del argumento, ciertamente atrayente, pero no tenía referencia de nadie. De hecho alguna crítica u opinión elogiosa que había visto en la red traslucía, al menos para mí, que el que la escribía apenas había leído el libro. En este sentido, hace unos días he visto la entrevista que hicieron a Silvia en el canal autonómico de Aragón, y pese a que el programa en general estuvo bien –muy maja Silvia-, se notaba a la legua que el entrevistador no había leído nada de la novela. Por lo que comentas, tampoco tú la habías leído el día de la presentación.

Acudí a la presentación para conocer físicamente la novela, a la autora, y contar con alguna valoración con conocimiento de causa. Es más, si hay otra presentación de Silvia en Madrid procuraré acudir ya que creo que el libro tiene el “no sé qué” que echo a faltar en novelas mucho más divulgadas.

Ciertamente me sorprendió que no acudiera nadie más, considerando que era un local céntrico, buena hora, buen día y se había anunciado bastante. Recuerdo que Felicity había comentado que iría, y así hubiera yo conocido a alguien del foro. Me había registrado hacía un mes así que tampoco tenía ni idea que tú también merodeas por Ábrete libro, por lo que cuando comentaste de pasada que la presentación se había anunciado en el foro, sin que dijeras que colaborabas, yo no me identifiqué ya que era apenas recién aterrizado y pensaba que alguno de los otros cuatro iba a ser Felicity. Pues no.

Total, que si no recuerdo mal organizaste la presentación haciendo una pequeña entrevista con Silvia, que estuvo muy bien para conocerla y además para que al menos, a mí me picase la curiosidad por conocer algunos sitios de Zaragoza donde discurre la novela.

jumareva dijo...

Una vez acabada la entrevista, como nadie se animaba en el turno de preguntas, me lancé y creo recordar que me interesé por la portada, bien elegida. Y además por saber dónde está ese panteón, capilla o lo que sea, que tiene una evidente dignidad.

A la vista de que nadie más preguntaba, quise saber si la edición había sido revisada por la autora o la editorial. Al hojear la novela me dio la impresión de una espontaneidad un tanto excesiva. Comentasteis la experiencia con AJEC y Silvia dijo que sí, que estaba revisada. Por cierto que te enviaré un privado sobre este asunto, ya que lo apuntas en tu comentario. Los pocos libros que tengo de AJEC, como “Piel de fantasma” o “El extraño lugar” son para mí ediciones correctísimas. El tuyo aún no lo tengo, pero va a caer. Ya te dije cuando la entrevista que la pinta es estupenda.

Creo que luego alguno de los otros cuatro asistentes preguntó algo. Han pasado ya dos meses y no recuerdo sobre qué. Y aprovechando que el ambiente estaba distendido comentaste la poca asistencia y que salvo yo, los otros eran amiguetes. Por una parte me quedé helado porque la poca convocatoria entonces me pareció aún menor. Pero por otra al ser todos conocidos era más fácil ahondar con confianza en la redacción del texto. Así lo dije -algo así como "qué bien, así podemos hablar más tranquilamente ya que todos os conocéis"- y comenté que me había desconcertado algo el cómo estaban construidas las frases o las concordancias entre los verbos. Insisto, como impresión de una primera lectura apresurada diez minutos antes, recalcando que sin ningún afán de crítica y recalcando también que podía estar equivocado. Los que me conocen saben lo que pienso de los críticos profesionales, si es que existe tal profesión. Silvia apuntó cosas. Como es lógico no estaba muy bregada en esto de las presentaciones, pero como autora novel quedó perfecta. Fin de la presentación y cada uno a su casa.

En ningún momento tuve una crítica desdeñosa como mencionas. A veces mi gesto es adusto. Yo qué sé, es por poner algo. Ya digo, todo debe estar grabado. Pero cada vez que leo tu penúltimo párrafo me quedo a cuadros. De verdad que lo que no entiendo es porqué, si pensabas todo aquello, no dijiste nada, estando como estábamos en petit comité, o al final de la presentación, porque recuerdo que luego estuve un rato y me despedí. En fin, que si tengo que presentar disculpas por algo (¿?), presentadas quedan, y máxime a Silvia.

Qué desastre, qué desastre, y qué planchazo me he llevado. Histórico.

Sobreponiéndome, he querido refrescar la lectura del libro por comprobar si desbarré en la presentación, y he encontrado que en la web de la editorial es descargable un anticipo. Compruebo que al menos en esos primeros capítulos es formidable, un muy buen epígono de obras como “La sombra del viento”, que citó Silvia en su presentación. A poco que se divulgue –y la autora se está currando la promoción- no debería tener dificultades para triunfar muy merecidamente.

Pero aseguro que pide, más bien suplica, una edición revisada a conciencia. Corregir ortografía, puntuaciones, mayúsculas... Duele cómo los continuos errores deslucen mucho un texto que aun así, tal y como está, se puede leer con apasionamiento.

Rafael, un abrazo, y recuerda que te envío un privado. Si vienes a la quedada de este sábado nos veremos.

Lady Diana dijo...

Bueno me encanta la portada para empezar...

Pantagruel dijo...

Leído el privado y el extenso comentario aquí, sólo puedo decir que tu comportamiento nos desconcertó (dado que parecías interesado por el acto, estuvimos esperando por tí antes de empezar) y, poniéndote en nuestro lugar, intenta imaginar qué pensarías (tal y como está la situación para no verse abocado a la autopublicación) al preguntarte si has revisado el texto la novela antes de la edición definitiva.

Yo también he escrito mi parte del artículo de memoria, pero siento que el recuerdo fuera de una intervención que incidía en los aspectos negativos de la edición más que otra cosa. Evidentemente el artículo hubiera sido muy diferente de haber acudido más público y tener que enfrentar intervenciones de otros desconocidos, pero las cosas se dieron así. Pude malinterpretar el sentido de tus preguntas, y lo siento, pero siempre podemos resolver nuestras diferencias de forma civilizada: a sable o con pistolas. :)

Muchas gracias por haber participado de mi "bautismo de fuego" en estas lides, en cualquier caso.

Julia dijo...

De todas formas esto de las presentaciones es a veces un ejercicio de riesgo, sobre todo cuando son locales grandes o en sitios donde no podemos contactar con conocidos.

Una presentación en un sitio pequeño con poca gente puede ser muy enriquecedora o agobiante si hay mucha, y una con poca gente en un sitio grande desoladora si hay solo cuatro personas.
Sabéis que desde el foro hacemos lo que podemos, hasta de padrinos si hace falta.
El tema de la asistencia es otro cantar.
Lo que siempre es de agradecer es la interactividad con el público.
Si se presenta la novela en ZAragoza y me entero, que esa es otra, contar conmigo.

jumareva dijo...

Nada hombre. Lo dicho, que si vienes este sábado, por ahí estaré. O eso espero porque a última hora se me están complicando las cosas.

Elijo pistolas.