jueves, 3 de junio de 2010

Derechos de los niños a escuchar cuentos

Manuel Cortes nos  ha dejado  este decálogo elaborado por la Asociación Colombiana del Libro Infantil.

1. Todo niño sin distinción de raza, idioma o religión, tiene derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.
2. Todo niño tiene derecho a exigir que sus padres les cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa, sino que se están autocondenando a que sus hijos jamás les vuelvan a pedir otro cuento.
3. Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente cuentos tiene absoluto derecho a pedir al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos.
4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos. Aquellos que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que por diversas razones no tengan abuelos que se los cuenten. Del mismo modo aquellos abuelos que carezcan de nietos están en perfecta libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil, donde podrán contar cuantos cuentos quieran.
5. Todo niño está en el derecho de saber quienes son los hermanos Grimm y Andersen, entre otros. Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de los niños todos los libros, cuentos y poesías de esos autores.
6. Todo niño goza a plenitud del derecho de conocer las fábulas, los mitos y leyendas de tradición oral de su país.
7. El niño también tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como a modificar los ya existentes, creando su propia diversión.
8. El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos. Lo único obligatorio es que éstos sean realmente hermosos.
9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento y a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento.
10. Todo niño, por último, tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras del Tío Tigre y Tío Conejo, de aquel caballo que era bonito y del inmortal había una vez… palabra mágica que abre las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.
Como dice Manuel : 
 
Mil sonrisas y nos seguimos contando.

2 comentarios:

nosequé dijo...

Precioso texto. Debería hacerse ley por decreto.
Fui una niña suertuda. Mi padre se inventaba los cuentos, siempre eran de animales. Mi abuela me leía cuentos raritos, salían demonios, magia, y mucha imaginación que ponía en las letras que no estaban en los cuentos. Mi hermana eran los cuentos tradicionales. He leído muchos cuentos a mis niñ@s y sigo.
La experiencia de ver esos ojos grandes con expresiones de miedo, alegría, expectación y sueño, es impagable. También he sido una suertuda por leer cuentos a niños peques en el colegio. Lo dicho la ilusión que ves en esos ojos es una maravillosa vivencia. Probar, es inolvidable.

Julia dijo...

Es cierto Emma se crea un vinculo muy especial a traves del cuento y su magia.