martes, 3 de noviembre de 2015

Penumbra: I Cónclave de terror de Zaragoza por Rafael González



Aquellos que no frecuenten las redes sociales dedicadas a la literatura de terror desconocerán el hecho; pero, entre el 23 y el 25 del pasado Octubre, Zaragoza se convirtió en el epicentro del género a nivel nacional (con permiso de la Semana Gótica de Madrid).

Ideado por el editor de Saco de Huesos (y presidente de Nocte), Juan Angel Laguna Edroso, este Cónclave del Terror se propuso reunir reunir a artistas y obras de todos aquellos campos en los que se pueda trabajar con tan atávico sentimiento: literatura, fotografía, ilustración, video, juegos de mesa y ordenador... y hasta música. Un proyecto cuyo éxito se fue calculando a medida que iban anunciándose patrocinadores (Tyrannosaurus Books, Tusitala, Diábolo Ediciones, Edaf, Cátedra...) y personajes invitados (David Jasso, Roberto Malo, Charles Athman...), con lo que se podía adivinar un plantel de propuestas muy interesantes.


 El mayor pero que se le puede poner a todas las jornadas fue el lugar donde se realizaron: una sala de conciertos heavy. Sobre todo, por la molestia que supuso en varias ocasiones la algarabía de fondo a la hora de mantener un debate o, sencillamente, oír lo que se estaba diciendo. No quiero decir con esto que hubiera un continuo coro de vándalos melenudos impidiendo el desarrollo de las actividades, pero habría sido bueno estar libre de esa clase de interferencias (de las cuales también fuimos culpables los asistentes cuando, desentendiéndonos de la actividad de ese momento, comenzábamos a charlar entre nosotros). 



Hecho este inciso crítico, va siendo hora hablar sobre las variadas actividades que tuvieron lugar durante esos tres días, y en las que se animó a participar a todos, ya fuera promoviendo debates durante las mesas redondas o de forma directa como concursantes.

Lecturas: fueron varios los autores que acudieron a leer relatos, en mayor o menor número según su extensión, consiguiendo en la mayoría de los casos sobreponerse al miedo escénico y las dificultades de recitar. Además, la actividad acabó por convertirse en un comodín con el que rellenar pausas inesperadas, y algún autor se descubrió de pronto frente al micrófono después de que Juan Angel apareciera para convencerle.

Aunque no pude asistir a todas las lecturas, resaltaría la maña de LG Morgan para dar vida a su Oscuro Beltane, así como la simpatía de David Jasso (que acabó leyendo más de lo que quería) y la pena que me dio perderme la lectura de Ana Arranz, una de las grandes amistades que me llevo del evento.

 José María Tamparillas, Metiendo miedo enel cuerpo a los asistentes.

Proyecciones de cortometrajes: con unos medios algo escasos pero muchísima buena voluntad, Penumbra sirvió para conocer obras audiovisuales de todo el mundo que no suelen salir fuera de los festivales. A título anecdótico, cabe decir que se había organizado un festival de cine de terror en las mismas fechas. Así que, de repetirse ambos eventos, espero que puedan acabar fundiéndose en una misma convocatoria.

De todas las obras que pude ver, me quedo con Hotel, de Jose Luis Alemán. Una pieza de ambientes asfixiantes y toques surrealistas con un gran poder visual, que juega a plantearnos una paradoja final bastante sorprendente.

Mesas redondas: en mi caso, una de las principales razones para asistir al Penumbra fueron las charlas programadas. Para alguien que practica el terror de forma tangencial, me interesaban mucho los conceptos e ideas que pudiera aprender para luego ponerlos en práctica. Así que, en ese sentido, disfruté escuchando y participando de los debates, aunque la mayoría se me quedaron cortos (y seguro que lamentaré haberme perdido las del domingo).

En este apartado me resulta complicado hacer una selección. Todas las mesas tenían algún punto que me resultaba interesante, e insisto en que aún podría haberse sacado más "jugo" a ciertos temas si se hubiera dispuesto de más tiempo. La charla sobre revistas digitales, por ejemplo, derivó hacia un debate sobre la situación con los contenidos digitales (legales e ilegales) que, por supuesto, habría podido prolongarse hasta el infinito. El breve ensayo de Ángeles Pavía, respecto al origen de las mitologías del hombre lobo y las brujas, daba pie a horas y horas en las que citar textos de referencia (y  a un ciclo de charlas sobre otra criaturas de la mitología contemporánea). El debate sobre el desarrollo de juegos en torno a la temática del terror se quedó reducida a un paseo por los ejemplos más emblemáticos de cada plataforma, y eché de menos que se hablara más sobre la atracción del villano como personaje a encarnar por los jugadores, la importancia que están consiguiendo los recursos técnicos para la inmersión del jugador en realidades virtuales, etc... La mesa redonda sobre el uso o abuso de los tópicos del terror literario fue igualmente interesante y graciosa, y sólo por el número de ponentes y la cantidad de referencias que se podrían mencionar es algo que necesita horas para tratarse en profundidad. Por último, el debate sobre el Mundo Z dio pie a algunos momentos hilarantes, y a repasar este universo tan amado como odiado por el público.

Charlas "musicales": Fernando Lafuente nos sorprendió (a mi, al menos) con una charla sobre la música de King Diamond y su capacidad para utilizar el Heavy como medio de narración de historias de terror, en lo que podría describirse como "disco novelas".

Siempe complices, Roberto Malo y David Jasso

Actividades alternativas: además de todo lo anterior, también hubo toda una serie de actividades con las que entretenerse: monólogos de terror (con maestros de ceremonia del nivel de Roberto Malo y David Jasso), un puesto donde comprar ejemplares, un "pozo de libros" en el que encontrarse con libros usados, amén de un juego de preguntas sobre el mundo del terror, una justa de microrelatos y algunas partidas de demostración de juegos de tablero.

A este respecto, y a riesgo de resultar "soso", confieso que sólo participé en una de las actividades: la visita al Palacio de la Aljafería. Y, teniendo en cuenta que su horario se solapaba con otros eventos, se puede decir que fue todo un éxito con casi una veintena de curiosos. Además, tanto LG Morgan como su colega demostraron un conocimiento enorme sobre la historia del edificio. Eso sí, y por ser quisquilloso, dado que uno de los propósitos de la visita era hablar sobre cómo utilizar un escenario real para convertirlo en un escenario literario, yo propondría visitas similares en las que varios autores que se hubieran inspirado en determinado lugar comentaran de qué modo lo habían incorporado a sus textos.


Y hasta aquí llega mi crónica, menos extensa y completa de lo que quisiera. Confío en que mis críticas no molesten a nadie, y espero con ganas que el año que viene pueda volver a comentar qué fue del II Cónclave de Terror en Zaragoza.

Rafael González




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viernes, 2 de octubre de 2015

Presentación: El Castillo de Luis Zueco,


El Castillo – Luis Zueco
Ediciones B
Páginas: 768  
Formato: 15 x 23 cm 
ISBN: 978-84-666-5774-7

Una novela sobre la construcción del grandioso e imponente castillo de Loarre. 
El sueño de unos hombres y mujeres que desafiaron su destino hace mil años.
Entre la Tierra Llana y el Pirineo aragonés se encuentra el monumento militar románico más importante de Europa: el castillo-abadía de Loarre, una fortaleza impresionante, construida cuando esa zona era una peligrosa tierra de frontera. ¿Cómo se edificó? ¿Quién logró tal hazaña?
Todo comenzó cuando un aguerrido monarca, el rey Sancho III el Mayor, decidió levantar una fortificación en una recóndita sierra, poco poblada y desde la que se podía avistar al enemigo musulmán a diez kilómetros de distancia. Y con la promesa de un futuro mejor, atrajo a un grupo de hombres y mujeres para quienes la supervivencia era una heroicidad cotidiana.
Entre ellos, un maestro de obras lombardo; Juan el carpintero y su hijo Fortún; Ava la arquera; Javierre, un muchacho cuya ambición creció a la par que el castillo; y un sacerdote fiel al viejo rito hispánico, acompañado de la inteligente y misteriosa Eneca.
Y con sus escasos medios y conocimientos, lograron superar las limitaciones que les imponían la ignorancia y el poder hasta culminar la fortaleza religiosa y militar desde la que se gestó uno de los más importantes reinos medievales, clave de la Reconquista. 
Esta es su epopeya

Se ha presentado El Castillo de Luis Zueco. En Zaragoza hizo los honores Juan Bolea, que como maestro de ceremonias destacó la vocación de convertirse un éxito editorial, porque lo tiene todo. Es la epopeya de un reino ligado a la construcción de un castillo, que se convertirá en símbolo de toda una época y que pervivía mil años. Sus cimientos se asientan en el espíritu de las gentes de la frontera que lo construyeron. Es la aventura de el castillo-abadía de Loarre, el castillo románico mejor conservado de Europa o, como se dijo en la presentación, del mundo.

Tras una formidable investigación de base, y con un enorme bagaje de conocimientos en el tema que convierten a Luis en un experto en castillos y fortalezas, como lo atestigua su libro Castillos de Aragón: 133 rutas, era él la persona más indicada para escribir esta gran novela.

Ante un público que abarrotaba el espacio de la Casa del Libro de Zaragoza, nos fueron desgranando las claves de la novela, los elementos que el escritor quiso incluir y cómo construyó una aventura que sirviera de marco para incorporar la parte histórica, la legendaria y la técnica,  en un equilibrio que ha dado por resultado una excelente novela que está destinada, como dijo Juan Bolea, a ser un referente dentro del género.
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jueves, 24 de septiembre de 2015

Con Fernando Martínez Laínez en el Museo Naval


Hace un par de semanas Ediciones B tuvo a bien invitarnos a pasar la mañana en el Museo Naval a un grupo de blogueros con Fernando Martínez Laínez para ambientar el trasfondo de su novela, El náufrago de la Gran Armada, en la que se narra en primera persona el intento de invasión de Inglaterra por Felipe II y cuenta  los motivos por los que fracasó.


Mientras Fernando y un guía del museo nos explicaban las batallas de los cuadros y los hechos históricos que representaban, los objetos expuestos en el museo de la época de la Gran Armada, era fácil imaginar lo que debía ser una batalla en alta mar. Especialmente viendo los proyectiles de cañón tallados a mano en piedra, oyendo cómo se fragmentaban como si fuese metralla al chocar contra palos y otras estructuras de los barco mientras las balas inglesas eran metálicas, hechas con moldes y destinadas a abrir vías de agua y viendo los cañones originales de la fotografía,  con las muescas  dejadas por actividad en la batalla. 


De todo lo contado, me quedé con una frase de Fernando sobre Armada Invencible: "creí que cuando Felipe II dijo aquello de que no he venido a batallar con los elementos, estaba intentando eludir responsabilidades, pero después de la investigación para este libro, realmente era cierto. En la batalla naval en sí, apenas se perdieron barcos".

PD. Los que han leído ya el libro dicen que es mas historia novelada que novela histórica. Quien avisa no es traidor.

Lucia 
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jueves, 30 de julio de 2015

De reformas y traslados


De vez en cuando tenemos problemas con nuestro servidor,   con frecuencia no somos solo nosotros los afectados, también ellos lo sufren. 
Os copio el mensaje que ha dejado nuestra Luci en  Facebook,  y os pido  que  crucéis los dedos y un poquito de paciencia.  

Probablemente cambiemos a un servidor en Linode aprovechando que ahora no se puede acceder al foro. Será la primera vez que utilice un servidor en la nube que hay que montar de cero, así que igual necesito ayuda para optimizar el rendimiento y esas cosas.
Las preguntas ahora son: ¿Centos o Ubuntu? ¿Vesta o Webmin/Virtualmin o Centos panel? Sé que luego va Lamp y después tocará pelearse con el resto... que salvo phpbb y poco mas no tengo ni idea de lo que toca instalar :S
Y sí, ya sé que a muchos eso os suena a chino, pero es lo que hay

Leer mucho y   hacer acopio de comentarios para cuando estemos en marcha.

Un abrazo muy fuerte.

Julia
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miércoles, 29 de abril de 2015

¡¡Avería!!



Estamos de averías, ya sabéis de vez en cuando nos toca. Esperemos que dure poco

Julia
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sábado, 11 de abril de 2015

Presentación de El Levante, de Mircea Cărtărescu en Barcelona


Mircea Cărtărescu El Levante 
Traducción de Marian Ochoa de Eribe 
Prólogo de Carlos Pardo

Mircea Cărtărescu Bucarest, 1956 Mircea Cărtărescu es un poeta, narrador y crítico literario rumano. Está considerado por la crítica literaria el más importante narrador rumano de la actualidad. Es doctor en Literatura Rumana por la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest, y autor de varias obras de enorme prestigio. De hecho, se considera que Cărtărescu es uno de los más importantes teóricos del posmodernismo rumano, y se trata de un escritor que goza de gran predicamento tanto dentro como fuera de las fronteras de Rumanía. De su obra poética, que cultivó a lo largo de toda la década de los ochenta, destaca El Levante (Premio de la Unión de Escritores Rumanos), nunca hasta ahora traducido al castellano y que Impedimenta recupera en una versión especialmente preparada por el autor. Cărtărescu dio el salto a la narrativa con el volumen de cuentos Nostalgia (Impedimenta, 2012; Premio de la Academia Rumana), que se abre con su célebre relato «El Ruletista» (publicado de modo independiente por Impedimenta en 2010). Siguió Lulu (Impedimenta, 2011), novela tortuosa y genial que indaga en el misterio del doble, y que le valió el Premio ASPRO. Su proyecto Orbitor (1996-2007), una críptica trilogía que adopta la forma de una mariposa, y que será recuperada próximamente por Impedimenta en traducción directa del rumano, se considera su obra más madura hasta la fecha. Recientemente ha publicado el volumen de cuentos Las Bellas Extranjeras (Impedimenta, 2013; Premio Euskadi de Plata de Narrativa), una sátira rayana en lo grotesco que narra secuencias de la vida literaria genuinamente rumanas pero también cosmopolitas, y que se ha convertido en un auténtico éxito de ventas en su país. Sus obras han sido vertidas al inglés, al italiano, al francés, al español, al polaco, al sueco, al búlgaro y al húngaro. Es el autor rumano más apreciado en el extranjero, y algunos consideran que podría ser el primer escritor en lengua rumana en obtener el Premio Nobel de Literatura.
Página web de la Editorial Impedimenta. 

La Editorial Funambulista  publicó en 2006  Por qué nos gustan las mujeres,  y Cegador en  2010.

Eran tantas las ganas y la ilusión que salí de casa con mucho tiempo por delante. No quería, no me podía permitir llegar tarde o a la hora justa. No todos los días se tiene la posibilidad de estar en un acontecimiento tan ( para mí ) importante como era la presentación del libro de Mircea Cărtărescu.

Subí al tren y elegí asiento en el lado que daba al mar, abrí el libro y empecé a leer El Levante, de tanto en tanto dejaba descansar al libro sobre la falda, levantaba la vista y miraba el agua. Imaginaba el rostro de Manoil, de su hermana Zenaida, de piratas, del sol y todo lo que Mircea nombra en sus páginas. Y me decía a misma, ¡ Dios mio, tengo una joya entre las manos . De dónde saca este hombre tanto vocabulario, espléndido y maravilloso vocabulario!

Pero, a lo que iba. Sigo.

 Llegué muy bien de tiempo al lugar. Lo primero que hice fue comprar un libro para Sergio, (nuestro queridísimo Chico que lee demasiado ).Una vez lo tuve ya me quedé tranquila y estuve paseando por cada rincón de la Central. Me encanta esta librería Al cabo de unos minutos vi llegar al autor junto a su editor y el traductor, también a Enrique de Hériz.

 A eso de las siete y cuarto empezó la presentación, algo más tarde de lo previsto, pero no me importó en absoluto.La sala no era muy grande, pero el ambiente que se respiraba era hermoso, sosegado, íntimo. Se notaba, se respiraba la admiración que todos los que nos encontrábamos allí sentíamos por Mircea Cărtărescu.

Mircea Cărtărescu, foto  de  Xavichu Montoliu

A modo de presentación y dándonos la bienvenida habló Enrique Redel, editor de Impedimenta. Como introductor, Enrique de Heriz, siempre impecable. Qué gran lector es Enrique, además de buen escritor, ( no he leído El Ruletista, pero te aseguro que después de escucharte me quedó claro que debo hacerlo sin demora)

Y por fin lo que todos esperábamos, escuchar a Mircea, y, a su traductor, claro. Creo que su voz nos sonó a música celestial, porque a todos, absolutamente a todos los presentes se nos escapó un suspiro de entusiasmo.

Me encantó su forma de hablar, su razonamiento. Su humildad y su saber estar. Nos recitó un párrafo de El Levante, quiso que escucháramos el tono, el sonido de las palabras en el idioma en que está escrito el libro. Un libro de locos, dijo, no hay otras palabras con qué definirlo. Un libro de locos y absolutamente mediterráneo. Una epopeya.


Explicó sus dificultades mientras lo escribía, porque fue una época dura y estaba seguro que no conseguiría publicarlo , pero vaya si lo hizo. Nos contó que por aquel entonces vivía en el ultimo piso de un bloque pequeño, humilde, mal ventilado y sin calefacción. Por la noche,mientras con una mano tecleaba la máquina de escribir, con la otra mecía el cochecito con su niña.

Hubo preguntas por parte de los presentes. Me pareció muy interesante una que formuló una señora. Por lo visto, Adele ( la cantante) actuó en el Palau de la Música y recitó un poema de Mircea, la señora le preguntó si ese poema está publicado y traducido al español o por el contrario todavía no. Dijo que si y el nombre del libro donde se encuentra dicho poema y nos contó que cuando lo escribió lo guardó en una caja de zapatos y lo dejó bajo la cama y que allí se pasó más de dos años.

Terminó la ronda de preguntas. Y empezó a firmar libros. Se le notaba el rostro cansado. Pero, ahí seguía atendiendo a todos, con una educación exquisita. Me atreví a hacerme una foto con él.

Un inventor de mundos, como le define Carlos Pardo en el prólogo de Levante. Ese es Mircea para mí, un inventor de mundos y un referente para todos, creo yo.

Foto de Enrique Redel

He intentado explicar lo que sentí esa tarde, pero fue, sigue siendo una emoción tan intensa,que no soy capaz. Las palabras tropiezan y se hacen un lío. Lo que puedo asegurar es que por mucho tiempo que pase no olvidare jamás esas hora vividas. Benditos momentos.

Madison


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viernes, 23 de enero de 2015

Humor libre


Yo me río,
Tú te ríes, 
Ellos se ríen,
Nosotros nos reímos, 
Vosotros os reís. 

 Ellos nos matan


Hace unos días nos vimos sorprendidos por el atentado a la revista satírica Charlie Hebdo justificado por su agresión al Islam al hacerlo centro de chistes. Nada puede testimoniar mejor nuestra postura que el editorial que dedicamos al número de Humor y Literatura. El atentado y las reacciones a él demuestran que nuestra visión estaba en la línea de la realidad. 

Al margen se sintonizar con el tipo de humor que hacían, de la irreverencia contra creencias profundas e íntimas, el derecho a la crítica mediante la risa y la parodia, es una de las libertades más profundas que como individuos racionales no pueden arrebatarnos. 

Queremos recuperar esta introducción como homenaje a los fallecidos y como bandera del derecho a la libertad de expresión.

Es el humor el arma de la inteligencia para enfrentarse a la realidad. La risa es una liberación de felicidad o de placer, un grito de libertad. 

Como género literario ha sido siempre considerado, junto con el terror, un tema menor en literatura, tal vez porque ambos se dirigen directos al instinto del lector más que a su razón. 
Es la sátira la versión que tiene una mayor representación literaria: sátira del poder, de la sociedad anquilosada, de los prejuicios y fanatismos, del miedo, del amor superficial. Cualquier realidad es apropiada para convertirla en un retrato cínico y liberador que nos hace sentir, al contemplarla, más listos y más libres que las victimas (o los verdugos) a las que se ridiculiza. 
Tenemos en ese distanciamiento del hecho risible por parte del individuo, la clave que convierte el humor y la risa en algo tan temible y atractivo. La libertad y la felicidad dan siempre miedo al poderoso, porque hace más difícil controlar las ideas.  
Desde las comedias griegas y latinas, desde el fino humor negro al más chabacano, el lector se distancia del objeto de mofa, y se desprende emocionalmente de indignaciones y tragedias, que de otro modo le provocarían angustia y tristeza.  
Hay en el humor hecho literatura un amplio abanico de posibilidades, intenciones tan diversas como en cualquier otro género, pero con el matiz de que la risa les dota de un significado más maduro: didáctico, grotesco, cínico o subversivo. Se introduce en cualquier otro tema y adopta formas impactantes, la sorpresa, la ruptura de la línea esperada. Es este uno de los rasgos más significativos de la búsqueda de la sonrisa.  
Todo puede ser objeto del chiste, desde la situación más trágica, vista desde el punto de vista adecuado, a la reflexión filosófica, y con la dosis adecuada se podrá transformar en el chiste burdo o en fina ironía. 
 Contra el humor, más humor. Es hora de reír.
Revista ¡¡Ábrete Libro!!
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martes, 13 de enero de 2015

Mientras dura el Temporal.



Queridos foreros,   mientras dura el temporal hemos reactivado el foro  que creamos la otra vez que estuvimos en una situación similar, http://urgencias-literarias.foroactivo.com/ .

Podemos continuar ahí nuestra actividad,  

Gracias por vuestra compañía, vuestra fidelidad y  vuestros comentarios.
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lunes, 12 de enero de 2015

De Averias


De vez en cuando nos toca,  y ahora mismo estamos  estropeados.  Nuestro servicio técnico esta trabajando, pero ya sabéis que hacemos  esto por amor al arte y hay trabajo  que nos permite  vivir para dedicarnos a este lujo que es nuestro foro.  

Esta vez nos va a costar un poquito más de lo habitual, así que  vamos a replegarnos, y a leer mucho,  tomar notas,  para luego compartirlas  cuando estemos de vuelta. Os iremos informando por aquí. 

Mientras sabéis que estamos en  Facebook   y en @abretelibro.   

Julia
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sábado, 3 de enero de 2015

Lector Kobo Aura H2O

Dado que mi a Sony PRS-505, sí, todavía tengo un PRS-505, empieza a acortársele la vida de la batería y alguna vez al cogerlo me lo encontraba descargado, decidí comprar uno nuevo en año nuevo y este es el que cayó, por su tamaño superior de pantalla y su mejor resolución de letra (256 ppp, que solo se verán superadas por el Kindle Voyager cuando llegue a España... aunque con pantalla mas pequeña). El que, además, aguante estar a remojo durante media hora es un plus por si en verano me da por leer dentro de la piscina o algún día que esté muy cansada dentro de la bañera.

Estéticamente, es agradable, el marco es diáfano y el logo de Kobo queda muy discreto. El único problema que tiene en este sentido, aparte de la incompatibilidad con algunas fundas del Kobo Aura HD, es que hay que utilizarlo con las manos bien limpias o funda porque el plástico negro queda marcado enseguida.

Otra de sus pegas es que hay que conectarse a una wifi para poder empezar a utilizarlo. No sé si el tener cuenta en Kobo también es obligatorio porque la de la tienda Sony pasó hace unos meses a Kobo y es la que he utilizado, pero de serlo sería otra pega. El sincronizar la biblioteca con tu cuenta debería ser algo opcional. Y de paso debería incluir en el mismo paso la posibilidad de que con la ID Adobe se pudiesen gestionar los libros electrónicos sin necesidad de pasar por el ordenador. Puede que piensen en Rakuten que solo vamos a leer libros de su librería o que pasemos de nuestro ordenador o Dropbox, pero es un auténtico coñazo cuando se quieren leer libros de eBiblio, por ejemplo.

Página inicial

En la página inicial encontramos abajo tres enlaces:
  1. Biblioteca: con libros, muestras, mis colecciones (los libros archivados según las etiquetas que les hayas añadido) y los artículos de Pocket. Hay básicamente tres métodos para añadir nuevos libros, compra en Kobo, por cable desde el ordenador (lo que incluye los libros con DRM que hay que pasar previamente por ADE, incluyendo los préstamos de bibliotecas, al menos la primera vez para asociar el dispositivo) o descargados desde dropbox con el navegador. Lo intenté también desde adjuntos de correo electrónico, pero no sé si por causa de Gmail o por el lector, no descarga. Para Pocket se necesita una cuenta de Getpocket.com e instalar una extensión en el navegador habitual. Todos los artículos y páginas web que marques que no sobrepasen una longitud dada, aparecerán en el lector en esta sección formateados para su cómoda lectura. Ojo, que en las páginas de foros únicamente guarda el mensaje más largo.
  2. Tienda: incluye lecturas relacionadas, destacadas, recomendaciones y preferidos.
  3. Extras: con las estadísticas de lectura (promedio de minutos leídos por sesión, horas de lectura, páginas pasadas y promedio de páginas por minuto, mas el número de libros finalizados y el total de horas de lectura), premios (de Reading Life, personalmente no pienso hacerles ni caso) y diccionarios (hay bastantes para elegir, aunque quitando los de español e inglés, la mayoría son inglés-algo, algo-inglés).
En el cuerpo nos aparecen distintas fichas, por orden de uso, que funcionan a modo de acceso rápido: el libro que se está leyendo, estadísticas, nuevos libros incorporados a la biblioteca, el navegador, las colecciones, recomendaciones, libros a medio leer... Se pueden descartar fichas presionando un rato.

El menú que aparece en la parte superior es común a todas las páginas, aunque solo aparece cuando tocas en la parte superior del lector. A la izquierda está el acceso rápido a la página inicial, en medio te indica lo que estás viendo y a la derecha están el control del brillo (la luz, que únicamente la he puesto a tope nada más apagar la de la habitación, pero que luego acaba por menos de la mitad), el indicador de carga de la batería y un desplegable con varios accesos rápidos y la configuración. Al pinchar en este último, aparece primero la hora y luego la fecha en la parte superior. Los controles que aparecen son los siguientes: brillo, configuración de apagado y modo de espera (pinchando en el icono de la batería), ayuda, wifi (encendido y conexión a red y apagado), sincronización (con Pocket y la tienda Kobo) y configuración.

El menú de configuración

  • Cuentas: Kobo, Pocket, Adobe y Facebook.
  • Fecha y hora, idioma, conexión wifi (por si te conectas en alguna red que luego quieras eliminar, por ejemplo). 
  • Sincronización y actualizaciones: en caso de que se quiera que sean manuales o deshabilitar las notificaciones de Kobo.
  • Apagado y modo de espera, configuración de lectura y de la biblioteca (la gestión de libros no sé exactamente a qué se refiere, ya que el número que aparece no concuerda con lo que se ve en la biblioteca).
  • Funciones beta: aquí es donde están escondidos algunos juegos (ajedrez, sudoku, solitarios, desbloquéalo), la tableta de dibujo (guarda como imagen, en la biblioteca, que es desde donde luego habría que editarlo) y el navegador web (va muy lento, a la que te descuidas en vez de mover la pantalla agrandas la letra, pero sirve para lo que debe y permite añadir favoritos, aunque no guarde cookies y haya que registrarse cada vez).
  • Información del dispositivo y acerca del modelo.

Leyendo

Pasar página puede hacerse deslizando de derecha a izquierda para avanzar, como en el resto de la navegación en el lector, pero también tocando en el lado derecho de la pantalla, aunque ya hemos visto que esta configuración puede cambiarse. Se puede añadir un marcador tocando en la esquina superior derecha. Tocando en la zona central nos aparecerán los dos menús, el superior y el inferior. En el inferior encontramos:
  • Libros: enlace a la biblioteca.
  • Barra de posición: permite deslizarlo a la página que se quiera, avanzar o retroceder una página o un capítulo (flechas y comillas), volver al punto en que dejaste la lectura y ver el índice.
  • Ajustes de fuente: tipo, tamaño, interlineado, márgenes y justificado (solo derecho o completo).
  • El último menú incluye las anotaciones (los marcadores, con la posibilidad de añadir notas con pulsación larga), búsqueda en el libro por texto (con opción a buscar en la biblioteca y en la librería), diccionario y configuración de lectura (permite cambiar qué parte de la página pulsar para ver menús y avanzar o retroceder en la lectura, pero también cada cuanto se refresca la pantalla (quedan sombras de la página anterior hasta que se refresca), el aviso de detección de humedad (aconsejo quitarlo porque salta a veces sin motivo), cómo se quiere mostrar el progreso de lectura y si quieres registro para estadísticas).
Y con una pulsación larga se puede ver el significado de una palabra en el diccionario, seleccionar un texto para resaltarlo o añadir nota (lápiz), buscar en el libro, la Wikipedia o Google (la lupa) o compartirlo en Facebook.

En resumen, un buen lector que permite leer cómodamente en cualquier condición de luz y de cansancio visual gracias a su resolución y a los ajustes que permite hacer, pero sigue faltándole en las funciones beta la posibilidad de descargar apps para hacer tan fácil la adquisición de libros de lectura como desde una tableta o un smartphone.

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martes, 21 de octubre de 2014

La novela histórica vindicativa - Javier Tazón


La Tienda de Aquiles, segunda mitad del siglo XV,  tapiz perteneciente a la Guerra de Troya, conservado en a catedral de Zamora

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra vindicar tiene tres acepciones: la primera es vengar; la segunda defender, especialmente por escrito, al que se halla injuriado, calumniado o injustamente notado; y, la tercera recuperar uno lo que le pertenece. De la reivindicación de la verdad histórica se va a hablar en este artículo.

Desde los tiempos de Walter Scott, la novela histórica ha venido llenando el vacío sentimental que deja la gélida historiografía; ha venido acercando la historia al pueblo; ha servido para vestir con ropajes del hogaño las escenas del antaño; ha facilitado escape a las tensiones sociales, como el caso de los pequeñoburgueses de finales del siglo XIX, destinatarios de la novela scottiana, en la que hallaron buenos con los que identificarse y malos a los que rechazar, peripecias en las que, al final brilla la esperanza, esa rara especie de virtud que tan alejada estaba de sus vidas en los albores de la industrialización. Poco ha variado en este subgénero desde aquella prehistoria. Se ha ampliado, eso sí, el abanico de temas, pues hoy día no hay materia histórica que no se haya tocado ya; se han utilizado técnicas literarias más o menos novedosas; se ha caminado por todas las épocas y estilos, pero el esquema scottiano sigue en vigor. Walter Scott nos legó un concepto de novela histórica de evasión merecida, un hogar literario en el que el lector se sentía protegido y en el que pudiera viajar al pasado huyendo del opresivo presente. Sin duda, tal voluntad es muy legítima, meritoria y, por supuesto, todos los escritores de novela histórica hemos seguido sus pasos, mas hay momentos en los que la literatura ha de servir para algo más que para la mera evasión.



En Hispanoamérica, hacia los años sesenta del siglo anterior, un nutrido grupo de escritores, no precisamente especialistas en novela histórica, se encaminó por una senda novedosa que dio en llamarse Nueva Novela Histórica Latinoamericana, una joven tendencia que tiene hoy más de cincuenta años, en algunos casos. Nos referimos a autores como Carpentier (El reino de este mundo, El arpa y la sombra); Abel Posse (Daimón, Los perros del paraíso, Largo atardecer); Mario Vargas Llosa (La guerra del fin del mundo), Fernando del Paso (Noticias del Imperio); Enrique Bernardo Núñez (Cubagua); Carlos Fuentes (Terra nostra); Roa Bastos (Vigilia del almirante); Reynaldo Arenas (El mundo alucinante), entre otros; todos ellos reivindicaban la americanidad en la historia de sus patrias. No era la primera vez que tal sucedía en el continente, pues desde los tiempos de la independencia, la literatura de autoafirmación tenía cultivadores fijos y comprometidos. Lo que sí hicieron los autores arriba mencionados fue revolucionar la forma de la novela histórica, buscar un lenguaje diferente capaz de llegar más en profundidad al lector y convencerle del mensaje americanista. Es decir, que con respecto al contenido, trastocaban la visión académica de la historia en la mayoría de los casos, y con respecto a la forma rompieron los moldes de la novela tradicional.


La novela histórica, en esta concepción, pasa de ser una reconstrucción mimética de la realidad aunque con cierta dosis de concesiones a las tramas ficcionales, para convertirse en una interpretación de la realidad, del tiempo que se quiere reflejar. La llamada ciencia de la historia no tiene, para la nueva novela histórica latinoamericana, autoridad absoluta. La crisis de valores que acompaña al posmodernismo ha logrado poner entre paréntesis la sesuda historia académica, a la que esta tendencia no concede más valor que a la ficción pura y dura; es decir que los historiadores que acusaron siempre a los novelistas de ser imaginativos en exceso, han compuesto la historia a partir también de excesivas imaginaciones, lo que les invalida como pretendidos científicos. Así, Fernando del Paso, en 1983, lanzó la consigna a todos los escritores de novela histórica: ¡Nuestra misión es asaltar la historia oficial!


Por otra parte, la forma de la novela histórica tradicional, basada en un discurso retórico sencillo, de transposición literal, en muchos casos, de la historia a la diégesis, al argumento, no sirve para esta novela que pretende trastornar desde las primeras líneas la percepción del lector. Para lograr este milagro es preciso utilizar un bagaje de técnicas literarias contrastado por el uso que de ellas hacen los grandes escritores de vanguardia: el monólogo interior, el flujo de conciencia, los diálogos sermocinados, el extrañamiento y un depurado uso del lenguaje, exento de toda sombra de lugares comunes y de los más sutiles tópicos. Por eso a estos autores, en algunos foros, se les acusa de barrocos, aunque creemos que tal apelativo, un tanto peyorativo, para dirigirse a su renovadora obra, resulta chocante y proviene, en la mayor parte de los casos, de sectores que defienden la vulgarización del lenguaje, el cortar por arriba, para que todos podamos entender, según nuestros limitados pero democráticos cacúmenes, la cultura.


Si Alejo Carpentier fue, según la mayor parte de los estudiosos, el fundador de la escuela, con sus obras ya citadas: El reino de este mundo y El arpa y la sombra, el título de consolidador corresponde a Abel Posse, con la memorable Los perros del paraíso (1983). Por último, el paradigma de la perfección, la máxima cumbre alcanzada hasta el momento por la novela histórica latinoamericana se encuentra en la obra de Fernando del Paso, Noticias del Imperio, publicada en 1987. Nadie, hasta el momento, ha conseguido sobrepasar estas cumbres narrativas en lengua castellana, en ninguna de las dos orillas.



En El reino de este mundo, Alejo Carpentier nos habla de la primera, y última, rebelión de esclavos triunfante, la haitiana, que coincidió en el tiempo con la Revolución Francesa. En ella se introducen elementos narrativos traídos del surrealismo europeo, que trasplantado a América recibió el nombre, dado por el mismo autor, de lo real maravilloso, elemento integrante de la idiosincrasia americana. Sin que el lector pierda un ápice de la secuencia de hechos históricos, se enfrentará a fenómenos maravillosos que el autor considera fueron consustanciales a aquella revolución, como las transmutaciones de personas en animales, gracias al vudú, el mito del eterno retorno, y un profundo escepticismo con respecto a la Historia.


En El arpa y la sombra, del mismo autor, se juzga la figura de Colón, con lo que este personaje se convierte en central de la narración. Es característica de la nueva novela la superación del prejuicio a utilizar personajes históricos de primera fila, pues según Georg Lukacs es preferible que aquellos sean tipos desconocidos o que se trate de tipos secundarios, de forma que el escritor tenga mayor libertad para novelar. Dicho prejuicio, con las bases en que se funda esta escuela literaria, carece de sentido, pues la libertad del escritor nace, precisamente, de cuestionar la historia; no se van a introducir hechos nuevos, es decir ficticios, en la secuencia, pero sí se van a interpretar, en ocasiones libérrimamente, los datos y hechos tomados del oficialismo. Por otra parte, el personaje histórico es elevado a la categoría de personaje de ficción. Así, en esta novela que comentamos, Colón está en ciernes de ser canonizado, para lo cual revisa su vida y, al tiempo es ponderada su hipotética elevación a los altares por los demás personajes de la época.


Todo lo referente al Descubrimiento, en una novela que pretende revisar la historia de América, es asunto preferente. Por eso, el paradigma de la nueva novela histórica está en Los perros del paraíso, de Abel Posse. Este autor argentino enmarca, en primer lugar, su obra en las dos primeras páginas, con una referencia a la situación social del Renacimiento… pero, es mejor que lo lean ustedes mismos:


«Entonces jadeaba el mundo, sin aire de vida. Abuso de agonía, hartura de muerte. Todos los péndulos recordaban el ser-para-la-muerte. En Rottenburg, en Tubinga, En Ávila, Urbino, Burdeos, París o Segovia. Jadeaba la vida sin espacio. El dios hebreo, indigestado de Culpa, había terminado por aplastar a su legión de fervorosos bípedos.»


Este lenguaje poético traspasa la obra de parte a parte y, además, entre los ingredientes formales mejor utilizados por Posse está el profundo sentido del humor, de lo grotesco, con una permanente tendencia a la comparación con la vida actual. La referencia al presente desde el que se narra, mediante autor omnisciente, es también una característica de la novela. Así, por el velo del tiempo rasgado, Colón, caminando por el mar de los Sargazos, puede cruzarse con transatlánticos o con submarinos emergentes. El surrealismo está presente en cada una de las páginas del libro, los hechos se mezclan en el espacio-tiempo, los grandes personajes de la Historia actúan con arbitraria extravagancia y, sin embargo, la narración histórica es un hecho, el mensaje sobre la unidad del pasado y el presente de América, sin verdades absolutas y hechos consumados, se logra transmitir a los lectores.


Noticias del Imperio, del mejicano Fernando del Paso es, al día de hoy, la obra culminante de la nueva novela histórica latinoamericana. En ella se hace un uso extremo de la fragmentación narrativa, otra de las grandes características de la escuela. No existe una trama única o una diégesis delimitada que no sea la meramente histórica. La monumental novela está compuesta por once capítulos pares en los que se narra el Monólogo de Carlota, la emperatriz de Méjico, esposa de Maximiliano. Este monólogo es digno de pasar a la historia de la literatura junto con el de Molly, de Joyce, como ejemplo único en su especie. Con él se llega al máximo nivel poético. Así da comienzo:


«Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina de Inglaterra… Yo soy María Carlota Amelia Victoria, hija de Leopoldo Príncipe de Sajonia-Coburgo y Rey de Bélgica, a quien llamaban el Néstor de los Gobernantes y que me sentaba en sus piernas, acariciaba mis cabellos castaños y me decía que yo era la pequeña sílfide del Palacio de Laeken. Yo soy María Carlota Amelia Victorina Clementina, hija de Luisa María de Orleans, la Reina Santa de ojos azules y nariz borbona que murió de consunción y de tristeza por el exilio y la muerte de Luis Felipe, mi abuelo, que cuando todavía era rey de Francia me llenaba el regazo de castañas y la cara de besos en los Jardines de las Tullerías. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina…»


Este gigantesco monólogo lleva el peso de la estructura narrativa y, junto a él, en capítulos impares monólogos sueltos de personajes (Juárez, Maximiliano), correspondencia entre soldados de uno y otro bando, escenas de la vida cotidiana, narraciones propiamente históricas, diálogos sueltos entre personajes y hasta leyendas contadas por narradores populares. Hay quien dice que no es una novela histórica, pero yo sostengo que es un instrumento narrativo equiparable a la novela, en el que la verosimilitud de lo que se cuenta es tal, pese a ser en un noventa por ciento ficción literaria, que el lector llega a la conclusión de que así, y no de otra forma, hubieron de desarrollarse los hechos.


Estos grandes autores sudamericanos pretendían utilizar la historia, dada su gran versatilidad como materia prima del arte, para enviar al lector un mensaje concreto: la historia del continente, pese a cuanto se ha dicho en los libros académicos, tiene otra lectura más popular, más afín a la realidad actual, a los problemas actuales. Para ello utilizaron las más novedosas técnicas narrativas (fragmentación, monólogos, eliminación del espacio y del tiempo, introducción de lo fantástico, metaficción, intertextualidad y sentido del humor) de las más avanzadas vanguardias. El resultado es una novela histórica que, al mismo tiempo que resulta altamente popular, como es el caso de William Ospina en Colombia, con sus obras El país de la canela o Urzúa, supera la mera narración evasiva de peripecias en protagonistas ficticios y lleva al lector a una comprensión global de la historia y, por ende, del presente.



Hoy en día, en nuestra Europa de viejo cuño, el estado se desmiembra y muestra su auténtica raíz de planta parásita del cuerpo social. Hoy en día, en nuestra tierra, sentimos que el suelo cede ante los pies de los ciudadanos. Hoy en día, en la vieja patria del hombre blanco, la desesperanza clama por sus fueros. Y si esto es así, si se amenaza con soltar a los Jinetes del Apocalipsis por la vieja Europa y dejarla arrasada, ¿no sería un refresco intelectual contar con autores que reivindicasen con sus novelas históricas, una interpretación de los hechos que nos han traído a esta situación diferente a la del mero entretenimiento? ¿Por qué no deleitar y, al mismo tiempo plasmar una forma nueva de ver la realidad? ¿Por qué no dejarnos de componer historias de peripecias y aventuras, más o menos imaginativas, y creamos una Nueva Novela Histórica Vindicativa Europea, una novela histórica de alta calidad que libere al subgénero del zurupetismo? Se requiere preparación, eso sí. Un trabajo intelectual de este tipo no está al alcance de quien viéndose capacitado para escribir sin faltas de ortografía, se lanza a la complejidad ignota de levantar una novela, pues los predecesores, fundadores americanos de tal hipotética escuela (Carpentier, Posse, Del Paso, etc.), han dejado muy alto el pabellón técnico de la Novela histórica vindicativa. Yo me siento incapaz de tal proeza y me veo obligado a pasar la palabra a quien tenga mejor ciencia.


Javier Tazón, Escalante 15 de junio de 2014.




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martes, 9 de septiembre de 2014

Javier Ochoa, el escritor apolíticamente correcto





Empecemos por el comienzo. Por ahí es por donde todos los escritores quieren iniciarse. Por el principio. Nunca es fácil salir del cascarón llamado anonimato, y conseguir un nombre en el cartel literario. Máxime si al arte de la escritura, manifestación que debe primar para la ruptura del huevo, se le entrometen otras “artes”. Y es que, en el mundo de la política, hay mucho artista.

Javier Ochoa Palop (Jaén, 1961) fue el flamante ganador del Premio de Literatura para Escritores Nóveles de la Diputación de Jaén en su vigésimo segunda edición. Tras el veredicto del jurado literario, no sé qué cargo público, con el carnet de no sé qué partido, catalogó la obra vencedora de “políticamente incorrecta”. El Premio quedó vacante en 2012, y el escritor jienense sin su merecido galardón.

Desde entonces, la vida de este escritor cambió. Su incorrección alimentaba, según entendidos en la materia, una “falta al derecho de igualdad por razones de sexo”. No obstante, a partir de aquel momento, Javier Ochoa ha hecho gala de un buen sentido del humor, sátiro en ocasiones, característico en muchos escritores.

En los meses que sucedieron a las decisiones políticas, fueron habituales las apariciones de Javier Ochoa en distintos medios, donde, “sin entrar al trapo”, y con hábiles y respetuosas declaraciones, ha conseguido dejar en evidencia  la decisión de revocar el premio; dictamen que por su propia naturaleza no tenía ningún sustento.

Javier Ochoa ha expuesto a los lectores, con esa gracia que tienen los andaluces, unos argumentos muy válidos que desarman las razones del veto, y no le falta nada de razón a la jocosa pregunta retórica que se hizo a consecuencia de su censura porque, “si Truman Capote o Jim Tomspson o cualquier otro maestro de la novela negra hubiera nacido en Jaén…, ¿a qué se hubiera tenido que dedicar?”

Poco después, “Nunca te quise tanto como para no matarte”, la novela de la discordia, tal vez publicitariamente algo beneficiada por los desatinos políticos, fue publicada por la Editorial Atlantis, y entró de lleno en la opinión pública expuesta al arma de doble filo que supone el veto institucional.


Javier Ochoa, después de este movido debut literario, del que asegura que podía haberse sacado mayor repercusión mediática, es autor de varias novelas más, que se encuentran a la espera de ver la luz. Entre otras, tiene una larga novela que encasilla en el género “negro gamberro”, y otra, surgida de “Nunca te quise tanto como para no matarte”, que sin querer ser secuela ni precuela, narra a modo de historia paralela, la perspectiva de vida de personajes aparecidos en su obra más conocida, como ya hiciera Ignacio Aldecoa al publicar “Con el viento solano”, aprovechando la pegada de su premiada y exitosa novela “El fulgor y la sangre”.


A fecha de hoy sólo podemos disfrutar de este autor, dentro de nuestro dilatado mercado editorial, de la ya mencionada novela “Nunca te quise tanto como para no matarte”. Libro en el que narra la vida de un soñador que aspira a ganar un galardón literario, tal y como el propio Javier Ochoa ha emulado en la realidad.

Jesús Rojas Lozano

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martes, 19 de agosto de 2014

Literatura Pulp



El concepto que, en general, se tiene del género PULP, es que se trata de un producto literario de baja calidad, y se califica  así porque es fácil etiquetar sin detenerse a razonar. Vivimos en una cultura de titulares donde es muy cómodo quedarse con un titular y opinar sobre el posible contenido sin siquiera haberlo leído. Sería como aceptar que algunas personas son muy ilustradas porque tienen paredes cubiertas con estanterías repletas de libros, libros que por supuesto no han leído, pero los poseen y creen que eso es una especie de traje que les empaca como muy cultos, por supuesto que hay muchos que poseen esas estanterías de libros y sí los miman y los leen, no se puede generalizar. Don Manuel Lara, el genuino editor, llegaba a decir que vendía libros por metros de estantería. Hoy día, con la inmersión en el mundo digital, ya no está tan de moda, pero siempre quedarán nostálgicos.

Por si queda alguien que todavía no lo sepa, “Pulp” etimológicamente viene de “pulpa de celulosa”, y no como podría responder un concursante televisivo que diría “pulpo a la gallega”. Dejemos a un lado la boutade y sigamos. Pulp igual a “pulpa de celulosa de baja calidad y bajo coste”. No entraré en el mundo de la fabricación del papel, es interesante, pero no para este artículo, sí me permito unos apuntes básicos. El papel llamado de “máquina” está menos elaborado, posee más impurezas y menor tratamiento químico, motivo por el cual, con el paso del tiempo, adquiere un color amarronado, luz y humedad ayudan a ello. ¿Cuál es el motivo de tal color? Sencillo, adquiere el color de la leña oxidada al paso del tiempo, no podía ser de otra manera porque esa celulosa proviene de la leña desmenuzada. Otros productos vegetales que además están tratados químicamente, no envejecen y colorean de la misma manera. A ese papel de mayor calidad se le llama “papel de pasta química”, es evidente que esta clase de papel saldrá mucho más caro para la edición de un libro y ahora es cuando entramos en el llamado género “pulp”.


Desde un principio, para imprimir a bajo coste, se escogió el papel de “máquina” y aún así, lo hay de diferentes precios y volúmenes.  Los periódicos utilizaron esta clase de papel, grandes tiradas, grandes ventas, y editores sagaces comenzaron a editar las historias de crímenes y heroicidades que el público lector ansiaba encontrar. El General Custer era un héroe y Bufalo Bill, también, no importaba contar falsedades, lo fundamental era vender muchos ejemplares y a bajo precio. De lo que no se daban cuenta era que, ansiosos por conocer esas historias, la gente no sólo aprendía a leer, sino a comprender el contenido del texto leído. Muchos lectores, después de las primeras parrafadas, se perdían y se siguen perdiendo, en consecuencia no les motiva leer un texto largo. Comenzaron a darse a conocer escritores que no escribían directamente para los lectores, escribían para ellos mismos, porque lo sentían, porque tenían necesidad de narrar. Charles Dickens comenzó a distribuir para la venta sus historias como género PULP en fascículos sin tan siquiera portada, parece ser que D. Benito Pérez Galdos hizo otro tanto. Las ventas mejoraban y se cubrió el fascículo con una cartulina blanda con dibujos esquemáticos. Y como el negocio popular marchaba, los editores pasaron del capítulo a la historia completa con una portada más atractiva incluyéndole color. Nadie puede poner en duda que una buena portada vende y los portadistas tienen mucho mérito en los éxitos de venta. Una portada con un asesino de aspecto muy horrible a punto de matar a una chica muy guapa, vende, o por lo menos vendía, porque cuando las cosas se repiten en demasía, pierden interés. Sigamos en la línea Pulp, es decir, la edición barata, diez centavos por ejemplo. Entraba en las casas, lo mismo como historias de crímenes que como historias de Opera-Horse, es decir, los Westerns, pero también entraban  obras que contaban algo más y éstas últimas, para distinguirlas, los editores escogieron mejor calidad de papel, mejores cubiertas. Entre los autores que escribían esas historias que tanto gustaban al lector popular fueron destacando escritores que narraban historias de Ciencia Ficción o de anticipación como muchos las definían, narradores de leyendas, historias jamás comprobadas, narradores de batallas que no tenían el soporte de la titularidad oficial, narradores de crímenes con tratamientos complicados que humanizaban a los personajes, sucedía lo mismo con los Westerns o las narraciones de capa y espada que tanto se dieron en Europa, o de viajes a tierras que a finales del siglo diecinueve eran salvajes, desconocidas, hay que tener en cuenta el tiempo que se podía tardar en un viaje por aquellos días y lo que se tarda ahora. Como en todo, el género Pulp pasó por el cedazo, se filtró la mala calidad y a la vista quedaron las pepitas de oro. El sentido de la palabra Pulp, como género, fue perdiendo interés ya que las historias o novelas de género pasaron a estar mejor editadas, papel de más calidad, cubiertas e impresión, los relatos o novelas cortas seguían editándose en revistas. Esos escritores que se convirtieron en oro, que en su génesis venían del “pulp” o que habían heredado su estilo, se transformaron en escritores de aventuras. Julio Verne, Sir Walter Scott, Edgar Alan Poe, Alejandro Dumas, Stevenson... ¿Hasta dónde podríamos seguir? Grandes escritores que supieron dar cuerpo, estilo y espíritu a sus historias. En medio de la difícil selección, surgió lo que entendemos por el PULP actual. Posiblemente uno de los espermatozoides que lo engendró fuera el de Wilkie Collins con “La piedra lunar”. Se creó la novela popular detectivesca. Conan Doyle, Agatha Christie, George Simenon incluso Hemingway, “The Killers” es una novela PULP, y son obras muy bien escritas, ¿quién lo va a dudar”? Poner más nombres, es correr el riesgo de olvidar a quienes no merecen tal olvido. La novela “underground” americana, especialmente la surgida de New York, abrió los ojos a un mundo más brutal de la calle, el lector se veía más reflejado en estas historias o cuando menos, lo deseaba. Los “súper-héroes” no han entrado tanto en los textos novelados, son más del mundo del cómic, más visual, más emocional. El lector de la novela, mentalmente se integra más en el texto de la narración en que se sumerge. La transformación de las aventuras de género en libros de bolsillo fue y sigue siendo un gran éxito, sería difícil contar los ejemplares así editados que se han llegado a vender, de tal modo que grandes obras literarias, para aumentar su divulgación y ¿por qué no decirlo?, para sacarles mayor rendimiento económico, las han editado en versión libro de bolsillo. Y las historias de toda clase de géneros quedan al final mezcladas en los estantes de las librerías, donde  a la novela de género se le ha terminado dando el lugar que le corresponde como obra literaria bien escrita. No se puede ignorar que en cualquier anaquel de exposición de libros los habrá muy buenos y muy malos, o simplemente libros cuyos lectores no pasarán  de las primeras páginas, aunque autor y editor lleguen a creer que son obras fundamentales para la cultura de la Humanidad.


Como siempre hay editores avispados que tratan de conseguir más beneficios, surgió lo que se ha dado en llamar el “boom de los “BOLSILIBROS” que comenzaron a editarse en diferentes y múltiples géneros.  Son sencillamente Libros de Bolsillo, de tamaño más pequeño y letra reducida, fáciles de llevar en un bolsillo o en un bolso de mujer, difíciles de leer y sin embargo con un gran atractivo y éxito de ventas. ¿Por qué? Los escritores que se dedicaron al “bolsilibro” poseían una gran imaginación a la par que una increíble rapidez para desarrollar sus historias que entraban con gran facilidad en la mente y en la sensibilidad de los lectores, les fascinaban hasta tal punto que ignoraban la dificultad de lectura que representaba el tamaño de la letra o el papel que ya ni siquiera era de máquina, sino reciclado. Generaciones de jóvenes se engancharon a la lectura, no se perdieron como lectores como podía vaticinar el nacional-catolicismo imperante, pues gran parte de esta generación lectora de bolsilibro, no sólo en España sino también en toda Latinoamérica, luego seguiría leyendo durante toda su vida lo que cayera en sus manos. Millones y millones de “bolsilibros” crearon a su vez millones y millones de lectores que se aficionaron luego a estudiar, a ir a las bibliotecas, incluso a escribir ellos también historias de aventuras. Decir que en el mundo del “Bolsilibro” todo era bueno o todo era malo, es una boutade, el cedazo del tiempo será el que dejará pasar por la trama metálica lo que ha de caer en la fosa del olvido y retendrá lo convertido en “clásico”. El tiempo le dará nuevos soportes de edición, la tecnología avanza, lo que fue innovador, ahora es obsoleto, lo digital va dejando a Gutenberg para la historia. Pero, las historias seguirán, estableciendo una simbiosis entre la imaginación del narrador y la del receptor, creando historias, apuntando vivencias que ellos nunca llegarán a vivir en su realidad.


He obviado los nombres de los más destacados escritores del mundo del Pulp del “bolsilibro” para que nadie pueda reprocharme un olvido intencionado, pero tales nombres han sido tan populares que ni siquiera es necesario escribirlos porque va a ser muy difícil olvidarlos.


Sí deseo recordar a un buen número de Editoriales que pusieron sus profesionales, las imprentas y su entusiasmo para editar los “BOLSILIBROS”:  Bruguera, Andina, Toray, Rollán, Valenciana, Ferma, Astri, Torroba, Ediciones Olimpic… Ha habido más pero no soy un historiador ni nada que se le parezca, sólo soy un escritor que ha caminado por esos mundos de fantasía, un escritor que recibe muchos correos de lectores que dan las gracias por los buenos ratos pasados, por haberles incentivado al mundo de la lectura, y me siento orgulloso como la mayoría de mis colegas de que así haya sido. Repito, hay que agradecer a las editoriales mencionadas por haber participado en el mundo de los multi-géneros que han sido las novelas PULP.


Costa Daurada – 18 agosto 2014
©Ralph Barby
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martes, 10 de junio de 2014

Esta gente que escribe .... y concursa



Hace tiempo que no hacemos una entrada en el blog dedicada al foro, a nuestra comunidad. Estamos perdiendo las buenas costumbres. Así que ya va tocando un poco de reflexión y, si viene al caso, autocrítica. Hoy tocan los foreros escriben.

Escribir es como leer, es una pasión, algo que nos pide el alma. Es también un ejercicio de mostrarnos desnudos frente al otro. Ponernos ilusión, nos creemos a veces peores de lo que en realidad somos y a veces mejores. Las críticas son difíciles de aceptar, sobre todo cuando nos damos de bruces con la cruda realidad. A veces lo que sometemos al juicio ajeno nos devuelve en el espejo una imagen muy distinta de la que teníamos de nuestro trabajo. Esto es especialmente marcado cuando sometemos nuestros relatos a unas críticas hechas desde el anonimato.

Como jurado que he sido de estos concursos entre amigos que convoca el foro, y, todo sea dicho, últimamente parece que están produciendo adicción, he visto la progresión de escritores aficionados, les he visto ganar concursos y publicar libros a varios de ellos. Pero ganar concursos de los de verdad, de los que se compite con autores consagrados. En esa progresión tengo la satisfacción de comprobar como algunos de nuestros habituales han escrito relatos que podrían pasar por obras de escritores profesionales si estos los firmaran. Lo repito últimamente en cada convocatoria. Cada vez mas nos cuesta pelear el palmarés y es difícil elegir al ganador. Recuerdo que hace unos años el mejor brillaba a mucha distancia, los demás se quedaban en un margen mas homogéneo y era difícil destacar alguno para los premios secundarios. Utimamente nos cuesta afinar el ganador, tanto se ha ganado en calidad. Claro que con ello vienen otras aspiraciones mas altas.

Somos al fin y al cabo un grupo de amigos apasionados, algo frikis, y nuestro premio es poca cosa, salir en un libro conjunto, ver nuestro nombre junto a nuestra obra en tinta negra sobre papel. Tras los premios viene un trabajo inmenso y generoso, preparar el libro. Despues descartar a los que no van a entrar en él, ahora sí, dolorosamente conscientes de la ilusión que cada uno puso en imaginar y llevar a las palabras una historia, ya con nombres, toca corregir, maquetar, elegir título y crear una portada para el libro que tendrá como regalo el ganador y que podremos los demás comprar a precio asequible. Pero estar ahí, sentirnos parte del crecimiento de los compañeros de sueños y fatigas, no tiene precio.

Comentar los relatos a ciegas tiene muchas cosas positivas. Lo hacemos sin dejarnos llevar por simpatías, somos capaces de mostrar errores que ayudarán a mejorar y valorar en su justo mérito lo conseguido y crecer. Crecer juntos, porque en los errores de los demás vemos también los nuestros reflejados, con una mirada diferente.

Tiene la crítica a ciegas algún punto en contra, sobre todo el de los egos desmedidos que se creen más de lo que son y llevan mal aceptar los errores, las malas lecturas que se hacen, las carencias, la mediocridad de las obras. También la de los críticos agresivos, que traspasan los límites del cuento y la autoría y llegan a la persona, quien confunde obra con autor, quien al traspasar esa barrera hiere mas allá del juego de escribir. Es ahí es donde estamos los moderadores y alguna vez, solo alguna, alguna persona se despeña y acepta mal que se le llame al redil, y provoca algún que otro descalabro, se ataca y se sacan paños rojos, las ilusiones se empañan un poco. Pero es solo un arrebato, nos recomponemos y volvemos a empezar, y seguimos poniendo ilusiones otra vez en escribir, en comentar, en corregir para editar.

Son reglas no escritas, aquí los aficionados os saludan, pero no os descuidéis porque somos mejores, o lo seremos si os dormís en los laureles.
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