sábado, 13 de junio de 2009

Sobre novela negra


Ayer día 12 de Junio, se organizó en la Casa del Libro una mesa redonda sobre Novela Negra, los autores presentes, fueron nuestro Jerónimo Tristante , , Juan Bolea y Míchel Suñén. Siempre es agradable oír hablar de temas que te gustan, aunque hacia un tiempo que no tocaba el genero, me gusta eso de cambiar de registro de lectura.
De Jero, poco puedo deciros, cuando habla engatusa hasta a las sillas del auditorio, su sentido del humor le transpira por los poros y en él la tolerancia se tiñe de radicalidad militante. Como le tengo cariño, no le voy a dorar mas la píldora porque vaís a decir que parezco mas una fan pancartera con tintes de hooligan militante que una seguidora de sus escritos. Lo quiero como a un amigo.
Juan es una personalidad muy conocida y un fantástico comunicador: le acompañan gestos, modulación y una voz preciosa. Sabe transmitir y convencer. Aunque apenas he leído de él un par de novelas y al no ligarme el contacto personal tampoco me he esforzado mucho en seguir su carrera literaria.
Míchel fue un descubrimiento, no lo conocía de nada, aunque quiere sonarme ver sus libros por alguna mesa de librerías. Pero no estuvo por debajo de sus compañeros de tertulia y sus argumentos sobre el tema de la novela negra fueron contundentes y compartidos. Me gusto a demas su ritmo pausado en la palabra y en el trato que vino después, su forma de hablar y sus argumentos.
Me gusto mucho el ambiente casi familiar, las reflexiones dadas, los tres escritores tan diferentes y a la vez tan coincidentes en sus argumentos.
En Míchel, me gusto encontrarme con algo que ya había visto en los libros de Fernando Lalana, ( que es uno de los autores de juvenil mas leídos de España y al que apenas se comenta, pese a tener esa fantástica serie de detectives adolescentes que nada tiene que envidiar a los míticos cinco de Enid Blyton), tramas de intriga ambientadas en mi ciudad, que me hacen seguir las historias por sus calles, y sus referencias urbanas.
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domingo, 7 de junio de 2009

Alberto Vázquez-Figueroa

He llegado de rebote a la presentación de Saud el Leopardo de Alberto Vazquez-Figueroa. En realidad iba a una mesa redonda que tenía lugar después, pero el autobús ha llegado casi a la vez que yo a la parada y cuando he bajado, con tiempo para pasear por la Feria del libro , me he encontrado con que empezaba el acto y no he podido resistirme.
Me fascinaba el personaje cuando lo oía hablar en entrevistas de radio o televisión, pero la realidad supera lo que se deja ver en estas situaciones.
Parece, Alberto Vazquez-Figueroa, un personaje salido de una de sus novelas, podía ser el protagonista de una de esas aventuras que sabe narrar con un pulso tan certero y apasiona a sus lectores.
Provoca una sensación ambivalente, por un lado esta a la vuelta de todo, por otro es un hombre comprometido y apasionado con sus principios vitales. Es como un Indiana Jones entrado en años de la ecología. Un hombre de esos que solo parecen existir en la ficción porque aglutina fantasías y las aspiraciones de esos personajes que viven y respiran en los libros.
Lo primero que ha dicho cuando ha tomado la palabra es que a él no le gusta hablar de sus libros.
Le gusta escribirlos, y luego pertenecen ya al lector que los disfruta o no, porque, dice, ha escrito libros buenos y libros malos. Resulta edificante este gesto de humildad, en uno de los autores mas leídos del mundo, y es que no es un autor local, ni nacional, es uno de esos autores que son admirados sin tener en cuenta su origen en cualquier ciudad o continente. Su historias hablan por él, su compromisos para con la naturaleza, su vida de aventurero sin presunción, hacen una personalidad que trasciende la literatura para convertirlo en aladid de causas perdidas pero a las que no se rinde, porque siempre queda la esperanza.
Ha contado anécdotas de su infancia y de su juventud, aventuras de las que sueñan cualquier niño que el vivió en primera persona, origen de esas historias exóticas que le dicen que escribe, calificativo con el que no esta de acuerdo porque las suyas son las cotidianas , porque él escribe de lo que conoce, de lo que le resulta familiar. Para él el exotismo esta en el metro que se mueve en la ciudad bajo tierra o en las luces de neón que iluminan los rascacielos. en los cielos contaminados
Alberto es un hombre del desierto y de la selva, pero sin presunción ni falsas valentías. Nos ha presentado a viejos amigos a través de la evocación de la palabra, héroes anónimos, hombres inmensos, que han hecho historia y que son desconocidos. Nos ha hablado del agua, de su importancia, de los pozos que son encrucijadas de caminos, lugares de reunión el las noches del desierto, de como alguien mata por un vaso de agua potable, de paisajes desolados, de la magia de la pesca, de ciudades que nacen, de ciudades perdidas, de un encuentro con una hermosa mujer africana que cristaliza en un personaje de novela, .... de como la vida deja huella para convertirse en aventura literaria.
Hoy la casualidad me ha hecho el enorme regalo de conocer a un escritor que es a la ver hombre y personaje de novela.
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sábado, 6 de junio de 2009

Los hijos de Mary Shelley

Mary
Dentro de las actividades programadas para la Feria del Libro de Zaragoza, hoy ha tendido lugar el primero de dos encuentros denominados Los hijos de Shelley. Bajo la inspiracion de la mitica reunion de Villa Diodati, aquella en las que estuvieron los Shelley, Byron, Polidori, a la luz del fuego de una hoguera, se han evocado los mitos que nos aterrorizan, nos han presentado sus arquetipos de terror.
Los protagonistas han sido Javier Tomeo, Luis Antonio de Villena, Eugenia Rico y Fernando Marías. Ha sido un autentico lujo.
Ha entrado como un vendaval Luis Antonio de Villena, como uno de los dandis de su libro Corsarios de Guante amarillo, desde el principio se ha adueñado del escenario, con su palabra y su presencia. Barroco, exuberante, de replica rápida de imaginación veloz, de voz y modulación perfecta, hace que la palabra se convierta en arte, que la anécdota cobre la relevancia de una joya cotidiana.
Entra luego despacio, arrastrando los años y apoyado en un bastón Javier Tomeo, pero son solo un disfraz que encubre una mente afilada como cuchillo. Siento remordimiento al verle, siempre que le he oído he dicho que quería leer algo suyo, y al final nunca lo he hecho. Transmite inteligencia y sabiduría socarrona y me he sentido algo avergonzada de no tener con el ninguna complicidad que compartir. Me sentido con el como la alumna gris frente a un viejo profesor sabio.
Eugenia Rico, me ha hecho sentir cerca, como si de una amiga, dulce y entusiasta se tratara. Solo he leído de ella un relato, que me encanto, la otra cara del Gato negro de Poe. He compartido un par de experiencias en las que me he reconocido al contarlas ella, me ha gustado su cercanía, su calidez, su entrega a los sus proyectos, su ilusión de transmitir y contar, al narrar. He hablado un poquito con ella.
Fernando Marías ha transmitido y moderado con brillantez y con sabiduría, ha reconducido y sobre todo nos ha contado ese magnifico proyecto que vera la luz seguro a la vuelta de la esquina con estos y con otros escritores. Se le nota enamorado de su trabajo, de sus ediciones. No conozco su obra, pero me he tropezado con autor de mucha talla, al que prometo tambien acercarme y sobre todo ¡¡¡quiero mas libros de esa editorial 451!!!!.
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miércoles, 3 de junio de 2009

Ferias del libro de provincias

Resulta deprimente las ferias del libro de provincias.
Apenas unas decenas de librerías y de pequeñas editoriales locales plantan sus casetas en alguno de los sitios mas representativos de la ciudad. Los escritores locales se esmeran en atender a sus lectores mas próximo, ( si hay suerte de tener alguna gloria nacional tendremos algún incentivo algo mas estimulante), las instituciones ocupan lugar destacado y la organización hace lo que puede por desarrollar actividades atractivas. Pero de libros, solo lo obvio, las novedades mas rabiosas que no lo mas atractivo para los lectores y lo mismo en todos los lados.
Hoy he paseado por la de Zaragoza y he vuelto a casa francamente decepcionada. Tenia en mente dos o tres novedades, pero debo ser de una tipología de lector poco habitual ya que ni una sola de las que buscaba estaban disponibles: una de ellas era el libro de poesía de Cortazar, escritor marginal debe de ser. Eso si toda Meyer, las reediciones de la Rice y los dos de Larsson no faltaban en ninguna garita.
Tengo la sensación de que las editoriales importantes limitan sus esfuerzos a Madrid y Barcelona, como si lo demás fuera un erial, consumidor tan solo de best seller y literatura de batalla.
Ganas me dan de enarbolar la bandera de la piratería y no comprar mas que libros de segunda mano según las costumbres que describía un ilustre forero. Lastima que sea una compradora compulsiva de literatura.
Tal vez me iría bien una terapia que me curara de mi adicción.
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Piratas literarios


Es un tema que lleva mucho tiempo vigente, que de vez en cuando cobra fuerza cuando tenemos alguna novedad de la pintoresca SGAE, de esas noticias que parecen mas salidas de un chiste que de la vida real. Pero lo cierto es que es las nuevas tecnología de difusión de la cultura levantan muchas suspicacias a los creadores y sobre todo a los empresarios de los libros.
Llevamos tiempo con la polémica planteada en el foro, hay varios hilos pero el que ha tenido mas actividad esta ultima temporada ha planteado temas secundarios y un interesantísimo debate: ¿Matará la piratería a los escritores?.
De un lado unos defienden el incuestionable derecho que tiene un escritor de disfrutar de los beneficios que su creacción le pueda aportar, que margen de la calidad de su obra, de otro algunos en el extremo opuesto opinión sobre la inmoralidad que implica que alguien viva de su creación durante muchos años. En medio el derecho a acceder a una cultura excesivamente cara, la imposibilidad de encontrar obras no editadas, la ínfima calidad media de lo que se publica, el placer de mostrar lo que se crea, la vertiente mercenaria de la literatura y los libros de encargo... argumentos infinitos para poder defender o atacar las posturas encontradas siempre bajo el mismo techo: el placer de la lectura.
Si de todo esto podemos sacar una idea incuestionable es la necesidad de un sistema de control que de a cada uno lo suyo: a los lectores el nivel de calidad que desee ( no podemos olvidar que cada uno buscamos una cosa muy diferente en los libros), a los escritores mantener su control y sus beneficios, a los editores alternativas de negocio... en medio se quedan muchos escalones. Pero la técnica avanza que es una barbaridad en todos los terrenos y algo se encontrará.
Mientras cada día que entro en una librería me mentalizo ante la eventualidad de encontrarme con "Yola Berrocal, la mujer neumática", "Andreíta: mi lucha", o "Yo me acosté con un millonario y viví del cuento el resto de mi vida: Una historia de autoayuda para mujeres solitarias".
Claro que también hay sorpresas agradables como estupendas ediciones de clásicos o novedades de calidad incuestionable.
Al final el libro seguirá siendo un objeto de culto y fetiche de muchos de nosotros aunque tampoco le hagamos asco a las nuevas posibilidades de lectura.
Y vosotros ,¿que opinais?
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